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30 de julio de 2025, Vigésimo Tercer Aniversario de la Canonización del Hermano Pedro de San José Betancur  

 

    

  Santo Hermano Pedro de San José Betancur

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El 30 de julio de 2002, en su Tercera Visita Apostólica a Guatemala, el ahora San Juan Pablo II celebró la Santa Eucaristía para la Canonización del Beato Hermano Pedro de San José Betancur.

 

El 30 de julio de 2025 se conmemoran veintitrés años de aquel acontecimiento de gran espiritualidad para Guatemala y para toda América.

 

 La presencia de los restos mortales del Santo Hermano Pedro de San José Betancur fue la razón por la que el señor Arzobispo de Guatemala, Su Excelencia Monseñor Rodolfo Quezada Toruño (Q.E.P.D.), el 30 de julio de 2003, elevara el Templo de San Francisco el Grande a Santuario Arquidiocesano.

 

En la actualidad, este Templo es el lugar en el que convergen devotos peregrinos, de diferentes culturas e idiomas, para visitar el sepulcro en el que se encuentran aquellos restos mortales. Tradicionalmente, con gran devoción, los fieles creyentes  tocan dicho sepulcro como advirtiendo su presencia para contar penas y alegrías, pidiendo ayuda material y espiritual, o para agradecer los milagros obtenidos. La puerta de este sepulcro permanece siempre cerrada.

 

De acuerdo a lo que la Congregación Franciscana programó e informó oportunamente , los días 21, 22 y 23 de marzo del presente año 2025, en conmemoración del Jubileo de Apertura de los 400 años del nacimiento del Santo Hermano Pedro, se abrió la puerta del mismo sepulcro para que la feligresía tuviera la oportunidad de ver sus restos óseos e implorar su intercesión por un milagro o para agradecer las bendiciones recibidas.

 

Esos restos óseos han sido conservados y resguardados por la Congregación Franciscana. Para mantener el orden frente a  esa puerta abierta, la fila de peregrinos fue atendida y controlada por el voluntariado y monjas de la Congregación Bethlemita para que la visita fuera realizada en un ambiente de oración y meditación, sin posibilidad de tomar fotografías ni videos.

 

Ese sepulcro, ornamentado con flores y donde se colocó la imagen procesional del mismo Santo, se apreció en su parte frontal, así:

 

 

La exposición de esos restos óseos fue un evento significativo para los fieles devotos al permitirles recordar, reflexionar y honrar el legado del Santo Hermano Pedro que perdurará como un ejemplo de humildad, una fuente de inspiración para vivir con Fe, y un recordatorio del servicio hacia los pobres y desamparados.

 

Conforme a lo indicado por Fray Edwin de Jesús Alvarado, rector del Templo de San Francisco El Grande, el año jubilar inicia el 21 de marzo de 2025 y finaliza en la misma fecha, en el 2026.

 

Recordando en la historia...

 

Pedro de Betancur -Santo Hermano Pedro de San José Betancur- nació el 21 de marzo de 1626 en la ciudad de Vilaflor, Tenerife, Islas Canarias, España. [En el próximo año, 2026, se conmemorarán 400 años de su nacimiento].

 

En sus últimos días, él solía apretar en sus manos un crucifijo. Cuando llegó la hora de su muerte, levantó sus brazos a un cuadro relacionado con el Patriarca San José que se encontraba en la enfermería del mismo Hospital, y con ademanes de querer abrazarlo su rostro se iluminó con una dulce sonrisa y una felicidad incomparable; y quedando como fuera de sí dijo: ¡ésta es mi gloria!  Al pronunciar estas palabras, a las dos de la tarde del día lunes 25 de abril de 1667, murió, a los 41 años de vida y a los 15 años de haber llegado a Guatemala.

 

Como recuerdo, dichas palabras pueden leerse en un lienzo colocado en la base frontal del mismo sepulcro, así:

 

 

Es oportuno señalar que las principales fuentes de la Biografía del Santo Hermano Pedro son las escritas en su oportunidad por el Padre Manuel Lobo y por el Padre Montalvo.

 

El Milagro ocurrido para solicitar la Canonización del Beato Hermano Pedro

 

Para que el Hermano Pedro fuera elevado a los altares, se hacía indispensable la comprobación documentada y certificada científicamente de un milagro.

 

En esas circunstancias, en 1985, un niño de 5 años enfermo de linfoma linfoblástico difuso fue curado por el entonces Beato Hermano Pedro. Esto sirvió a la causa que seguía en Roma el postulador General, el franciscano Lucca de la Rosa, y el Vicepostulador Damián Muratori.

 

Según antecedentes, Adalberto González, originario de Vilaflor de Chasma, Islas Canarias, Tenerife, fue ingresado a un hospital de la localidad el 29 de marzo de 1985 ya que sufría quebrantos de salud. Luego de un examen médico, el 24 de abril del mismo año le diagnosticaron una forma de cáncer cuya curación parecía casi imposible.

 

Al día siguiente, el 25 de abril, motivados por la reciente Beatificación del Hermano Pedro de San José Betancur, que en solemne ceremonia había efectuado el Papa Juan Pablo II, el 22 de junio de 1980, la comunidad de Vilaflor, encabezada por la familia de Adalberto, el párroco, profesores y compañeros, iniciaron el rezo de una Novena para encomendar la salud del pequeño al Venerable Hermano Pedro, cuyo aniversario de este último se celebra el 25 de abril de cada año. El día 30, del mismo mes y año, se inició una terapia muy fuerte para recuperar la salud de aquel niño.

 

Al hacerse pública esa Novena, se realizó una peregrinación llevando flores a La Cueva, como se le conoce al lugar donde Pedro de Betancur (Santo Hermano Pedro) descansaba luego de pastorear ovejas, durante su niñez; y donde actualmente se encuentra una efigie del Santo.

 

La Cueva del Santo Hermano Pedro de San José Betancur, allá en la bella comunidad de Vilaflor de Chasma, Tenerife,Islas Canarias,  actualmente se aprecia así:

 

 

 

En el interior de esa Capilla se encuentra una imagen del Santo Hermano Pedro, ofrendándole diversos arreglos florales.

 

Fuente: Fotografías aportadas por Posada Belén [en La Antigua Guatemala],

 

A partir del rezo de aquella Novena, Adalberto empezó a sentir mejoría. Además, una monja bethlemita, Sor Georgina, le visitaba y donde él sentía dolores le colocaba una reliquia del Beato y, en ese momento, el infante sentía un alivio del dolor; notándose una mejoría el 24 de julio de 1985 hasta sanar completamente; sorprendiéndose los médicos al observar que la enfermedad había desaparecido. En la actualidad, el joven Adalberto González lleva una vida tranquila en la ciudad de Vilaflor de Chasma, sintiéndose feliz por ser la prueba viviente de la santidad del Hermano Pedro.

 

En vista de esa sanación fuera de lo común, entre 1988 y 1996, en la Diócesis de San Cristóbal La Laguna, Tenerife, se instruyó el proceso sobre el milagro para solicitar la Canonización del Beato Hermano Pedro.

 

El 7 de julio de 2001, ante el Papa Juan Pablo II, se promulgó el Decreto que testifica la autenticidad del milagro presentado para esa Canonización.

 

El 26 de febrero de 2002, se fijó la fecha para la celebración religiosa y, el 30 de julio del mismo año en la ciudad de Guatemala, en ceremonia presidida por el Papa Juan Pablo II con motivo de su Tercera Visita a este país, se proclamó la Canonización del Beato Hermano Pedro de San José Betancur, constituyendo un acontecimiento de incalculable valor pastoral y eclesial para Guatemala y para toda América.

 

El Papa Juan Pablo II celebró solemne Eucaristía, en la que también ministraron Monseñor Rodolfo Quezada Toruño, Arzobispo Metropolitano de Guatemala (izquierda); y Monseñor José Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, Delegado de la Santa Sede (derecha):

 

 

 

El Papa Juan Pablo II saludó a los fieles creyentes y celebró solemne Eucaristía (*)

 

Especialmente para esta celebración religiosa, el Gobierno de La Granadilla, Tenerife, Sur, Islas Canarias, donó una campana, que fue bendecida por Monseñor José Saraiva Martins, en su visita a las Obras Sociales del Santo Hermano Pedro; y es la que hicieron repicar dos personas, como señal de júbilo y alegría, cuando Su Santidad el Papa Juan Pablo II declaró Santo al Beato Hermano Pedro de San José Betancur, en la ceremonia de Canonización.

 

 

Campana donada por el Gobierno de

La Granilla, Tenerife Sur, Islas Canarias

 

 

En las inscripciones de dicha campana se lee:

 "Ora por Guatemala y las Obras Sociales.

La Antigua G. 30/07/02 Canonización"

 

 

Imagen del Hermano Pedro en

la ceremonia de Canonización

 

 

Luego de finalizada la ceremonia religiosa, y a eso de las diecisiete horas del mismo día, Su Santidad se dirigió desde la Nunciatura hacia el Aeropuerto Internacional La Aurora, para salir de Guatemala.

 

Con su mano levemente levantada en alto y su cabeza inclinada, Juan Pablo II se despidió de los feligreses congregados en ambos lados de la vía adornada con alfombras de aserrín multicolor y flores. La nostalgia fue confundida con el sonido de panderetas, pitos y tambores que se hicieron sonar mientras se exclamaba Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo.

 

La ceremonia de despedida del Pontífice fue sencilla y breve, siendo las últimas palabras que él pronunció en nuestro país Guatemala te llevo en mi corazón.

 

Reflexión

 

Aún perdura en el ambiente místico de la recordada ciudad de Santiago de los Caballeros, hoy La Antigua Guatemala, la huella espiritual del peregrino y penitente que llegó a esa ciudad en el siglo XVII con el propósito de evangelizar al nuevo mundo. En esa población, el Hermano Pedro llevó a cabo un itinerario de lugares de oración, de recogimiento espiritual y de contemplación, dispuestos para que la tradición popular los hiciera propios. Su memoria espiritual perdura hasta el día de hoy, siendo, entre otros, uno de los lugares que reseña su presencia permanente entre nosotros en la Ermita del Calvario [Templo de El Calvario], que él construyó con sus manos y donde desarrolló su espiritualidad.

 

 

    

  Santo Hermano Pedro de San José Betancur

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